España, donde menos se duerme.
De hecho, hay estudios que dicen que después de 17 horas despierto y siguiendo con la conducción, los reflejos, descienden tanto como si se tuviesen 0,5 gramos de alcohol en sangre, que es el límite máximo permitido.
Por lo que, obliga a relacionar la problemática del sueño con los conductores profesionales que pasan tantas horas al volante. La fatiga causa cerca del 20% de los accidentes de los vehículos comerciales en la UE.
Científicamente, se ha demostrado que el sueño ataca especialmente entre las tres y las cinco de la mañana, y entre las dos y las cuatro de la tarde (ojo con las comidas copiosas). Y se sabe que una conducción excesivamente monótona también lo favorece. Pero nos sentiremos adormilados siempre que no descansemos lo suficiente.
Como normal general, hay que dormir entre siete y nueve horas, aunque dependerá de cada persona. Bajando ese umbral, por ejemplo quitando entre una y dos horas por día, aparece una deuda de sueño que se vuelve crónica.
Entre ellos, la narcolepsia (aparición de ataques súbitos e irresistibles de sueño impide conducir. Lo mismo pasa con la apnea. Quien la padece, sufre pausas en la respiración, o tiene respiraciones superficiales que ocasionan hasta 400 despertares de corta duración durante la noche. Como consecuencia de ello, aumenta considerablemente el riesgo de sufrir un accidente si se ponen a los mandos de un coche, aunque con el tratamiento adecuado esa exposición desaparece.
En último lugar, están los medicamentos. Algunos tienen efectos secundarios en la conducción. Conviene preguntar al médico o al farmacéutico, aunque desde 2007 todas las medicinas con esa problemática deben decirlo en el envoltorio. Lo hacen con un coche rojo dentro de un triángulo.
Y en cualquier caso, nunca mezcle medicamentos con alcohol o drogas.
